Un lapso hacia el centro de nuestras heridas: El viaje de Pakari
Cuando las luces se apagaron y el telón se abrió, lo que apareció frente a nosotros no fue únicamente una representación teatral: fue un ensayo vivo sobre las tensiones que atraviesan nuestra época. El viaje de Pakari se presenta como un relato fantástico, pero su verdadera potencia radica en cómo consigue hablar del presente con una crudeza que rara vez se permite el teatro familiar. Detrás de las marionetas, los juegos de luces y la música compuesta especialmente para la obra, late una pregunta incómoda: ¿qué estamos haciendo con nuestro mundo y qué tan dispuestos estamos a rebelarnos contra las formas de vida que nos imponen? Desde los primeros acordes, quedó claro que la propuesta no busca refugiarse en la ligereza ni en el escapismo. La música, construida como una partitura de vibraciones que se mueven entre lo lúdico y lo sombrío, abre un espacio de imaginación, pero también de confrontación. Las letras, por momentos cercanas a la poesía oral, nos arrojan preguntas que resuenan ...