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Mostrando entradas de agosto, 2025

Demoler el centralismo: la mentira mejor financiada

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Santiago lo gana todo. Siempre. Aquí, en Arica, nos quedamos mirando las listas, como quien ve pasar el tren de madrugada: rápido, frío, sin detenerse. La descentralización vive en los discursos, no en los resultados. Los jurados hablan de criterios, de calidad, de mérito. Palabras bien vestidas, limpias, que huelen a oficina. Pero en la práctica, la geografía sigue siendo un pasaporte o una condena. Nacer o vivir lejos de la capital no es un dato, es una sentencia. En Arica sabemos esperar. Esperamos el verano. Esperamos la lluvia que nunca llega. Esperamos que algún día el Estado cumpla su promesa de igualdad territorial. Pero lo que recibimos es silencio, informes técnicos, y la certeza de que seguimos fuera del mapa. Hoy, el mejor soundtrack para esta sensación es Demoler de Los Saicos. No hay canción más precisa para describir el ánimo; esa mezcla de rabia, ironía y ganas de prenderle fuego a todo lo que huele a centralismo. Porque para demoler no hace falta maquinaria pesada...

La adolescencia como forma narrativa: estrategias del deseo y el desencanto en "Contra toda autoridad, excepto…" de Jorge Malpartida Tabuchi

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Este libro no necesita una poética ni un manifiesto. Malpartida Tabuchi ha hecho algo más radical; escribir desde dentro del lugar donde la mayoría apenas posa la mirada. Lo adolescente, sí. Pero no desde la nostalgia ni desde el reproche. Tampoco desde la adultez benevolente que se permite recordar su pasado con ternura. El autor no recuerda su adolescencia, la vive. Cada cuento está narrado como si aún no se hubiese salido de ese estado de cosas donde todo es exceso, literalidad y tensión. No hay ironía, pero tampoco sentimentalismo. Hay lucidez precoz.  “Nada serio” es el relato más notable del conjunto. No por su estructura (fragmentaria, polifónica, algo previsible), sino por el nivel de conocimiento que demuestra sobre el microuniverso que construye: chicos que juegan básquet, hablan de playoffs, se fracturan, se obsesionan con Ana. Cada personaje habla con una lengua propia, creíble, nunca paródica. En esa fragmentación está la violencia. Los personajes no dialogan: se suced...