Demoler el centralismo: la mentira mejor financiada
Santiago lo gana todo. Siempre. Aquí, en Arica, nos quedamos mirando las listas, como quien ve pasar el tren de madrugada: rápido, frío, sin detenerse. La descentralización vive en los discursos, no en los resultados. Los jurados hablan de criterios, de calidad, de mérito. Palabras bien vestidas, limpias, que huelen a oficina. Pero en la práctica, la geografía sigue siendo un pasaporte o una condena. Nacer o vivir lejos de la capital no es un dato, es una sentencia. En Arica sabemos esperar. Esperamos el verano. Esperamos la lluvia que nunca llega. Esperamos que algún día el Estado cumpla su promesa de igualdad territorial. Pero lo que recibimos es silencio, informes técnicos, y la certeza de que seguimos fuera del mapa. Hoy, el mejor soundtrack para esta sensación es Demoler de Los Saicos. No hay canción más precisa para describir el ánimo; esa mezcla de rabia, ironía y ganas de prenderle fuego a todo lo que huele a centralismo. Porque para demoler no hace falta maquinaria pesada...