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Mostrando entradas de junio, 2025

Cenar en Arica: crónica de un desencanto anunciado

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Dicen que en la mesa se forjan amistades, se sellan pactos y hasta se declaran amores eternos. En Arica, en cambio, uno más bien forja paciencia, refuerza el estómago y revalida la fe en la autosugestión: esto debe estar bueno… ¿no? Cubiertos mal puestos, una servilleta de papel sucia y arrugada  como parte de aesthetic de esta mesa de restaurante "gourmet"      Empecemos con lo básico: es caro . Pero caro, no en plan “me doy un gusto”, sino nivel “mejor me compro un pasaje a Cusco y ceno en el Tupay del Monasterio, donde encima me regalan una función de ópera en vivo”. Porque sí, por el mismo precio uno podría estar escuchando a un tenor mientras saborea un lomo al tartufo y un souffle que coquetea con la perfección. En Arica, en cambio, uno paga cifras astronómicas para repetir los mismos tres platos reciclados en cada menú, menúes que por cierto podría recitar de memoria de lo repetitivos que son.      Que no se malinterprete: Y que no se malinter...

Comer en casa ajena: sobre alta cocina, exclusión y desigualdad en el Perú

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La mesa vacía del comensal invisible  En el Perú se come rico. Esa frase, que parece sacada de la boca del abuelo en la sobremesa de domingo. Lo repiten los rankings, los chefs premiados, los documentales de Netflix y los turistas que se fotografían emocionados frente a un ceviche servido como instalación de arte contemporáneo. Comer en el Perú, dicen, es una experiencia mística, una especie de reconciliación entre el cuerpo y el espíritu. Un reencuentro con la tierra, con la historia, con la pachamama y... con el Instagram. Pero, como todo lo sagrado en este país, es un privilegio. Y como toda experiencia mística, tiene un precio. Literal.      Una cena en Maido , ese altar gourmet al que le rendimos pleitesía desde todos los rincones del país, cuesta lo mismo —o más— que el sueldo mínimo. Y si decides incluir maridaje y postrecito, se te va en un solo servicio lo que alguien gana en dos meses de trabajo formal. No estamos hablando del campesino ni del mototaxista...

Manifiesto de la resistencia Blanda: Una sátira sobre la tiranía de los cuerpos en el s.XXI

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     I’m not interested in seeing a perfect image. Perfection is not only boring — it’s a lie . Deborah Turbeville      En la zoología moderna, hay una nueva especie en peligro de extinción: la mujer que no habla de su cuerpo como si fuera un proyecto de inversión. Acá, una de ellas. Metro y medio de estatura, ningún interés en abdominales marcados ni en cremas con colágeno marino. Mis amigas hablan de rutinas y sesiones de zumba como si estuvieran salvando al mundo. Yo solo intento siempre llegar a un dialogo ligero pero sustancial sin que me interrumpan o ignoren por conversaciones de pasos de baile, la operación de la fulana y tendencias de la moda. Deborah Turbeville - U ntitled     En ciertos círculos sociales, la desviación intelectual se percibe como una forma leve de disfunción. Una excentricidad manejable. Mis amigas, mujeres funcionales y socialmente eficientes, administran su cuerpo con la precisión de un protocolo corporativo: cuentan ...

Sangro, luego existo

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Manual para sangrar sin pedir perdón Ayer me vino el periodo. Hoy es el segundo día: el más brutal, el más crudo, el que debería venir con advertencia. Siento que sangro por una genealogía de mujeres que nunca descansaron. Y sin embargo, aquí estoy. Con el cuerpo entumecido y el alma acorralada por la obligación. Las horas pasan y el trabajo me espera. Como si mi sangre no importara. Como si yo no fuera cuerpo. I. El silencio rojo Desde niñas aprendimos a callar la menstruación: a esconder las toallas como contrabando, a sonreír mientras el abdomen se nos retorcía como bestia herida, a fingir neutralidad mientras sangrábamos en medio de la historia, la química o la gramática. Nos entrenaron en la diplomacia del disimulo, en la ceremonia de lo innombrable. Simone de Beauvoir escribió que la biología no es destino. Y sin embargo, en este sistema, lo biológico se convierte en subordinación, en sospecha, en desventaja. No es la sangre lo que duele, es el deber de fingir que no existe. Es l...